Embarazo Lactancia

La importancia de beber mucha agua durante el embarazo y la lactancia

Durante los 9 meses de gestación, pero también durante la lactancia, las necesidades de líquidos de la mujer son mayores de lo habitual: se necesita agua para formar el líquido amniótico, para aumentar el volumen de sangre en la circulación, para producir leche materna. Por ello, una correcta hidratación puede ayudar a la madre a aliviar algunas de las molestias del embarazo (en mi caso la hipotensión, por ejemplo).

El agua es la bebida preferida por las futuras madres porque les ayuda a rehidratarse sin añadir calorías ni azúcar.

¿Cuánta agua se necesita durante el embarazo y la lactancia?

Los adultos pierden entre 1450 y 2800 ml de líquido al día.

Las necesidades de agua pueden calcularse a partir del consumo de alimentos. Por lo general, las personas necesitan entre 1 y 1,5 ml de agua por cada caloría consumida (por ejemplo, una persona con una dieta de 2.000 calorías necesitaría entre 2.000 y 3.000 ml de líquidos al día (Dudek, 2001). A la mayoría de las mujeres embarazadas se les aconseja aumentar su consumo de calorías en unas 300 calorías, a partir del segundo trimestre. Por lo tanto, necesitarían una adición de al menos 300 ml de líquidos al día (Dudek 2001), que aumentaría a 700 en la lactancia.

Si no puedes beber suficiente agua (quizás por las náuseas matutinas), puedes complementar los líquidos con alimentos ricos en agua, como sopas, guisos, yogures, frutas y verduras.

En resumen, el agua es la forma más barata y fácil de mantenerse sano.

¿Y la lactancia materna?

No hay un valor específico al que atenerse. Hay que beber cuando se tiene sed.  La lactancia materna da sed y si bebes lo suficiente para satisfacer esa sed, estarás bien. La cantidad de agua que necesitas varía de una madre a otra y de un día a otro; probablemente beberás más en un día caluroso o cuando hagas mucha actividad. Una forma de saber si estás bien hidratado es comprobar tu orina.  Si su orina es de color amarillo pálido, está ingiriendo suficientes líquidos. Si es más oscura, aumenta la ingesta de líquidos.

Contra el estreñimiento y la hinchazón

Durante el embarazo, las mujeres, debido a la ralentización del peristaltismo intestinal inducida por las hormonas circulantes (especialmente la progesterona y la relaxina), pueden sufrir estreñimiento y, en consecuencia, también hinchazón, dificultades digestivas, acidez y náuseas. También suele producirse un dolor intestinal que se confunde con contracciones.

Beber agua regularmente ayuda a la digestión y favorece la motilidad intestinal.

Beber agua contrarresta las náuseas

Evita beber agua nada más levantarte si tienes náuseas matutinas.

Si bebes agua a sorbos (puedes ayudarte con una pajita) entre las comidas principales, este hábito puede ayudarte a aliviar las náuseas.

Beber agua alivia los síntomas de deshidratación

La deshidratación puede presentarse de varias formas en el embarazo y es más común en verano por razones obvias (se suda más). Puede provocar dolor de cabeza, náuseas, mareos y calambres musculares. La retención de agua (esa incómoda sensación de hinchazón) también es un síntoma de deshidratación. «El agua elimina el agua» no es en realidad un truco publicitario.

Previene ciertas infecciones

Durante el embarazo eres más propensa a ciertas infecciones, incluidas las del tracto urinario. En este caso, beber la cantidad adecuada de agua ayuda a eliminar las toxinas, diluir la orina y así reducir el riesgo de infecciones (como la cistitis).

Ayuda a combatir el estrés

Una correcta hidratación de nuestro cuerpo nos permite regular mejor nuestra temperatura interna y lograr el equilibrio cuerpo-mente para gestionar mejor el estrés.

Nota: Por supuesto, debe evitarse el alcohol (tanto durante el embarazo como durante la lactancia) y las bebidas con cafeína deben reducirse al mínimo.

Referencias:

Dudek S. G. 2001. Fundamentos nutricionales para la práctica de la enfermería (4ª ed). Filadelfia: Lippincott.

Montgomery, Kristen S. «Columna de nutrición Una actualización de las necesidades de agua durante el embarazo y después». The Journal of perinatal education vol. 11,3 (2002): 40-2. doi:10.1624/105812402X88830