Embarazo Semanas de embarazo

Semana 39 de embarazo

La semana treinta y nueve de embarazo va del 38+0 al 38+6 (iniciando a contar desde la fecha de la última menstruación).

Peso y medidas en la semana 39

Mes 9° mes
Edad del feto de 38+0 a 38+6
Longitud del feto 49,8 cm
Peso del feto 3186 gramos
Aumento de peso (*) +15 kg

(*) Valores máximos para mujeres que al inicio del embarazo tenían un peso normal. Lee más atentamente sobre el aumento de peso durante el embarazo.

¿De cuántos meses son las 39 semanas de embarazo?

A las semana 39 estás en la segunda mitad del noveno mes de embarazo.

Cómo cambia tu cuerpo

Hacia la conclusión

Enhorabuena. Aunque todavía falta una semana para la fecha prevista de nacimiento, si tu bebé naciera ahora se consideraría a término.

Probablemente te sientas muy cansada y, a pesar de algunos temores, estés deseando que llegue el final de este embarazo. En estos días, síntomas como la acidez, el dolor de espalda y el dolor pélvico pueden ser sus fieles compañeros y encontrar una posición cómoda para dormir puede haberse convertido en un verdadero desafío.

Si tu bebé aún no ha alojado su cabeza en tu pelvis, puede hacerlo en los próximos días, lo que te permitirá respirar mejor pero aumentará las ganas de orinar. Sin embargo, si no está en su primer embarazo, es posible que el impulso no se produzca hasta el momento del parto.

La «ruptura del agua»

Una de las señales de que se acerca el gran momento podría ser la llamada rotura de aguas (o más bien la «rotura de membranas«), que en el 15% de las futuras madres se produce antes de que comiencen las contracciones. Si este es el caso, es el momento de acudir a tu centro de maternidad, ya que lo más probable es que el parto se inicie en 24 horas.

¡Escucha a tu cuerpo!

Cuando tu bebé esté listo para nacer, empezarás a sentir contracciones que se vuelven más intensas, más largas y más regulares. A medida que avanza el parto, comprobarás que el dolor se reduce adoptando determinadas posturas, moviendo la pelvis o caminando: déjate guiar por tu cuerpo y sigue sus indicaciones. También puedes darte un baño o una ducha caliente o pedirle a tu pareja que te dé un masaje en la espalda entre las contracciones.

Si estás preocupada, recuerda que las contracciones no son continuas, sino que se intercalan con pausas de descanso: durante estos momentos, tu cuerpo se inundará de un torrente de endorfinas que reducirá la percepción del dolor.

Cómo crece el niño

Mide unos 50 centímetros, la longitud de una calabaza, y pesa unos 3,2 kilogramos.

¡Cuidado con tu cabecita!

Tu bebé ha llegado a término y está completamente formado. Su peso sigue aumentando y su piel es cada vez más gruesa y rosada.

Aunque el espacio dentro del útero disminuye, éste se mueve a su ritmo habitual y sus músculos siguen fortaleciéndose. En los primeros meses de vida, sin embargo, tendrás que sostener su cabeza cuando lo cojas en brazos, ya que su cuello será todavía demasiado débil para soportar su peso.

Preparado para el primer aliento

Los pulmones están listos para trabajar y las cuerdas vocales sólo necesitan aire para producir su primer gemido. Sin embargo, después del nacimiento, tendrás que esperar unos segundos antes de que tu bebé empiece a llorar y unos minutos antes de que empiece a respirar con regularidad. Así que no te alarmes si escuchas largas pausas (¡hasta 5 segundos!) entre inhalaciones, con respiraciones rápidas alternadas con otras más lentas: ¡tu bebé sólo necesita un poco de práctica!

¿Una tez extraña? ¡Es normal!

Aunque tu bebé esté perfectamente formado, es posible que no sea tan suave y rosado como esperas. Al nacer, las manos y los pies pueden tener un aspecto azulado porque la circulación sanguínea es todavía inmadura. El resto del cuerpo, por el contrario, puede ser de color rojo oscuro o violáceo y luego volverse de un rojo más brillante con la primera respiración. Así que no te preocupes si la comadrona frota a tu bebé con una toalla: probablemente sea para estimular el flujo sanguíneo.

Unas 24 horas después del nacimiento, la piel de algunos bebés puede empezar a ponerse amarilla. De nuevo, no hay nada de qué alarmarse: se trata simplemente de lo que se conoce como ictericia fisiológica en los recién nacidos. Esta afección está causada por un hígado inmaduro y suele resolverse espontáneamente en dos semanas. En algunos casos, sin embargo, puede requerir un tratamiento con luz ultravioleta, lo que se conoce como fototerapia.

Sabes que…

Después de dar a luz, el abdomen puede tardar 6 semanas o más en volver a su tamaño anterior al embarazo. Para recuperar su peso saludable, intente llevar una dieta sana y hacer ejercicio ligero. Además, la lactancia materna es una forma estupenda de deshacerse de los kilos de más, ya que permite quemar unas 300 calorías al día.

Para papá

Probablemente le corresponda hacer el primer anuncio del nacimiento de su hijo o hija. Junto con tu pareja, empieza a pensar en cómo compartir la noticia con amigos y familiares. Un consejo es crear de antemano una lista de contactos a los que avisar en uno de tus teléfonos, para no olvidarte de nadie.

Controles y pruebas a realizar

·         Ecografía obstétrica

En la ecografía de esta semana, tu bebé tendrá el mismo aspecto que cuando nazca. Durante la exploración se comprobará la cantidad de líquido amniótico y se comprobará que el bebé sigue alimentándose y creciendo correctamente.

ClicKa aquí para consultar los análisis a realizar entre las semanas 38 y 40 de embarazo

Consejos para la semana 39 de embarazo

  • Lleve consigo una provisión de aperitivos ligeros para las primeras fases del parto: los frutos secos, los cereales o las galletas pueden ayudarle a recuperar la energía entre las contracciones. Si se le ha programado una cesárea, es probable que se le recomiende estar en ayunas durante al menos 6 horas antes de la operación.
  • Si en el momento de la vigilancia el bebé está durmiendo o se mueve poco, prueba a darle un masaje en la barriga o a comer algo dulce para «despertarlo».
  • Si tienes un pequeño flujo acuoso, ponte ropa interior blanca y coloca un paño de algodón en su interior. Si el flujo continúa, es incoloro e inodoro, confirmará que se trata de líquido amniótico y no de orina o flujo vaginal. También puedes comprar tampones especiales que cambian de color al entrar en contacto con el líquido amniótico.
  • Si crees que el parto ha comenzado, pero no estás segura, llama a tu matrona o ginecólogo o ponte en contacto con el número de referencia del centro donde has decidido dar a luz.