Embarazo Semanas de embarazo

Semana 14 de embarazo

¡Bienvenida a la semana 14 de embarazo! Tu vientre empieza a ser visible y por fin empiezas a disfrutar de tu dulce espera. Mientras tanto, tu bebé sigue creciendo y preparándose para la vida fuera del útero.

Peso y longitud a las 14 semanas

Mes 3º mes
Edad gestacional 13+0 a 13+6
Longitud fetal (*) 7,4 cm
Peso fetal (*) 42 gramos
Aumento de peso (**) +2,5 kg
Grupo de madres Junio de 2022

¿De cuántos meses son las 14 semanas de embarazo?

La semana 14 marca la transición entre el tercer y el cuarto mes de gestación. Conocer la correspondencia exacta entre meses y semanas de embarazo puedes usar nuestra tabla de conversiones.

Cómo cambia tu cuerpo

¡Aparece el primer tocino!

En la semana 14a, deberías empezar a sentirte realmente embarazada: tus niveles hormonales deberían ser más estables, dándote una nueva sensación de bienestar, y deberías tener por fin una barriga visible, especialmente si estás en tu segundo (o posterior) embarazo o esperas gemelos.

Por otro lado, la elevada producción de progesterona puede hacer que el intestino se vuelva un poco lento y provocar síntomas como el vientre hinchado y el estreñimiento: para contrarrestarlo, intenta aumentar el consumo de agua y fibra y realiza alguna actividad física.

Llega el calostro

Si has notado la aparición de una línea oscura en el abdomen, que va desde el ombligo hasta el pubis, no te preocupes: es la llamada línea negra o línea alba y está causada por el aumento de la producción de melanina, estimulada por el aumento de los estrógenos.

Las areolas que rodean los pezones también se están oscureciendo y es posible que tus pechos ya estén produciendo calostro (o primera leche). Este precioso líquido es rico en grasas e hidratos de carbono, que serán el primer alimento de tu bebé, y contiene una gran cantidad de anticuerpos, lo que lo convierte en una vacuna natural.

¿Tienes ganas de intimidad?

Con el inicio del segundo trimestre, puede que te sientas más guapa y femenina que nunca. Su silueta se vuelve más suave, su piel brilla y su cabello es más grueso y brillante. Pero hay más: el aumento del flujo sanguíneo en la zona pélvica, provocado por las hormonas, puede hacer que experimentes un aumento repentino del deseo sexual.

En este sentido, conviene recordar que, en ausencia de contraindicaciones por parte del ginecólogo o la matrona, las relaciones sexuales durante el embarazo son absolutamente recomendables y tienen numerosos beneficios, entre ellos el de reforzar la intimidad de la pareja.

Cómo crece el niño

Mide unos 7,4 centímetros de largo, aproximadamente el tamaño de un limón, y pesa unos 42 gramos.

Ya tiene uñas

El cuerpo de tu bebé ha empezado a cubrirse con un fino vello llamado pelusa, que le ayudará a mantener el calor hasta que se haya formado la grasa subcutánea y que desaparecerá antes del nacimiento.

Los ojos y las orejas se están moviendo a su posición final, y han aparecido pequeñas uñas finas y suaves en las pequeñas manos y pies.

La primera orina

Los órganos y sistemas del niño están aprendiendo a funcionar por sí mismos. El bazo ha comenzado a producir glóbulos rojos y los vasos sanguíneos se ramifican hacia todas las partes del cuerpo.

Tu bebé sigue tragando líquido amniótico en grandes cantidades y sus riñones han empezado a eliminarlo en forma de orina, mientras su sistema digestivo practica los movimientos que serán necesarios para expulsar los alimentos.

¡Como un pez de verdad!

Los brazos y las piernas están más proporcionados al cuerpo, y los músculos y las articulaciones permiten al bebé moverse con mayor agilidad: nada en el líquido amniótico, puede rodar de lado a lado y dar volteretas. Sus movimientos y desplazamientos se denominan cráneo-caudales, porque implican todo el cuerpo, y se asemejan a los de un pequeño pez.

Durante la ecografía, es posible que tengas la suerte de verle chupar el pulgar, ya que esto tiene una finalidad muy concreta, que es ayudar a desarrollar el reflejo de succión que necesitará para su primera toma tras el nacimiento.

Sabes que…

El sabor del líquido amniótico depende de lo que comas, y cuando tu bebé lo ingiere, es capaz de percibirlo. Las investigaciones también han demostrado que los bebés, después de nacer, tienden a preferir los sabores que ya han «probado» en la barriga: ¡una razón más para seguir una dieta variada y, sobre todo, sana!

Para papá

Ahora que su pareja se siente mejor, disfruten juntos de este momento de nueva serenidad. Si las náuseas han desaparecido, aprovecha para tener una agradable cena romántica, ¡tu bebé también te lo agradecerá!

Controles y exámenes a realizar

o    Translucencia nucal

Entre las semanas 11+0 y 13+6, las madres que lo deseen pueden hacerse una ecografía obstétrica para estudiar la translucencia nucal (incluyendo el asesoramiento combinado antes y después de la prueba). Esta prueba se utiliza para calcular el riesgo de que el feto presente determinadas anomalías genéticas y suele combinarse con otra prueba no invasiva denominada Bi-test.

o    Amniocentesis

Si has decidido hacerte una prueba de amniocentesis, debes reservarla pronto, ya que suele realizarse entre la semana 16 y 18 de embarazo.

Consejos para la semana 14 de embarazo

  • Ahora que empiezas a sentirte mejor, es posible que experimentes un notable aumento del apetito: intenta no excederte y mantener una dieta lo más sana y equilibrada posible. Recuerda que, según la EFSA, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, una mujer embarazada necesita unas 270 calorías extra al día en el segundo trimestre, que se elevan a 500 en el tercero.
  • Para evitar el estreñimiento, intenta beber mucho y comer 4-5 raciones de fruta y verdura fresca cada día. Los alimentos ricos en fibra son las peras, los kiwis, las alcachofas, las coles de Bruselas, las legumbres y los cereales integrales.
  • La leche y los productos lácteos son buenas fuentes de calcio, que pueden contribuir al desarrollo del esqueleto de tu bebé. Sin embargo, tenga cuidado de evitar la leche y el queso sin pasteurizar, ya que estos productos pueden contener Listeria monocytogenes, una bacteria que puede causar una infección peligrosa para el feto.